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sábado, 8 de octubre de 2011
La Familia
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sábado, 13 de agosto de 2011
Matrimonio, reenamorarse constantemente
"...Frente a las dificultades que pueden surgir en la vida conyugal, no os dejéis desorientar por el fácil recurso del divorcio, que solamente ofrece soluciones aparentes, porque en realidad se limita a transferir los problemas, agravándolos, hacia los demás ámbitos de la vida. Los cristianos saben que el matrimonio, indisoluble por naturaleza, ha sido santificado por Cristo, que lo hizo participar del amor fiel e indisoluble que Él tiene a su Iglesia (cfr. Ef 5, 32). De forma especial, con la participación en el sacramento de la reconciliación, y en la comunión del cuerpo de Cristo, las familias cristianas hallarán la fuerza y la gracia necesarias para superar los obstáculos que atentan contra su unidad, sin olvidar además que el verdadero amor se purifica en el sufrimiento..."
Extracto Homilía en la Explanada «Tres Cruces» Montevideo,Uruguay 01/04/1987
Extracto Homilía en la Explanada «Tres Cruces» Montevideo,Uruguay 01/04/1987
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lunes, 14 de febrero de 2011
martes, 21 de septiembre de 2010
Matrimonios Católicos: Familias Misioneras
Un video interesante (para algunos más que para otros) sobre matrimonios misioneros integrantes de la Comunidad de los Misioneros de los Pobres del Tercer Mundo.
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domingo, 12 de septiembre de 2010
"Coces contra el aguijón"
La vocación de San Pablo debe ser una de las más populares y asombrosas, siendo Saulo perseguidor de cristianos e inclusive partícipe de la muerte de Esteban, fue llamado a ser EL APÓSTOL. Se dice que una luz le cegó camino a Damasco y que el mismo Dios lo tiro del caballo, y una voz le dijo: “Saulo, duro te es dar coces contra el aguijón”. Esto es un detalle muy interesante que da luz a la vocación, no solo religiosa sino también al matrimonio.
Sucede que en algunos países orientales para controlar a los caballos que son un tanto salvajes, se usa una garrocha que tiene punta de hierro y que se ubica en la montura o arnés, entonces el animal al hacer movimientos bruscos arremete contra este, dando coces, lastimándose y enfureciéndose por las punzadas. Esta misma figura es utilizada para describir a un hombre destrozado y angustiado por los remordimientos de su conciencia, parecido al hecho de querer huir e ir dándose de bruces contra la misma pared una y otra vez. El resistir el llamado que Dios hace es mucho más común hoy en día que vivimos una cultura ruidosa y que dificulta escuchar la voz del Señor, querer responder según solo lo que nosotros queremos y no lo que el Señor quiere, inclusive de ir construyendo una mentira, pero donde todo parece encajar (tiene lógica si las piezas las hacemos y las movemos solo nosotros). Se dice además que hay una ola de “vocaciones tardías” (personas mayores de 25 años) en Europa, personas que luchando contra el mismo Dios, y contra un pasado mundano, aceptan que Dios los llama y se rinden a los pies del Señor para decirle: aquí estoy.
En la vocación al matrimonio sucede algo parecido, pues en parejas que luego de tener varios años de noviazgo, existe el que va postergando y postergando la propuesta, o peor aún ya casados se posterga tener hijos años de años con la excusa de tener una mejor condición económica que permita “darle todo” a esos hijos que (no lo olvidemos) son una bendición de Dios y que como tal no tienen por qué esperar. Sea la vocación que sea, es tonto querer huir del Plan de Dios, nos hacemos daño queriendo salir de eso pues todos tenemos una vocación personal. Ir en contra de la propia identidad hiere y enfurece, uno se angustia, se desespera y se termina cansando de vivir sin sentido. Sin importar el pasado, ni los planes que hagamos a futuro, Dios toca la puerta y pide ser escuchado.
Para esto es necesario sanar el corazón (mediante el sacramento de la reconciliación), tener un plan de vida (con la ayuda del consejero espiritual), que nos permita ordenarla, porque en ese orden es más claro ver los signos de Dios, y se le escucha aunque parezca que hable bajito. Teniendo en orden los sentimientos y las pasiones, se puede pensar y tener la mente dispuesta a buscar la mejor manera de poner en acción el Plan que Dios tiene para cada uno de nosotros.
La peor respuesta que uno puede dar es huir a la misma respuesta, el acoger y responder a nuestro llamado particular es preponderante para nuestro camino de santidad, dudas tuvieron hasta los mismos apóstoles, sin embargo lo que debe primar es el profundo anhelo de cumplir el plan de Dios que es la única forma de ir saboreando, aquí y ahora, la felicidad.
Sucede que en algunos países orientales para controlar a los caballos que son un tanto salvajes, se usa una garrocha que tiene punta de hierro y que se ubica en la montura o arnés, entonces el animal al hacer movimientos bruscos arremete contra este, dando coces, lastimándose y enfureciéndose por las punzadas. Esta misma figura es utilizada para describir a un hombre destrozado y angustiado por los remordimientos de su conciencia, parecido al hecho de querer huir e ir dándose de bruces contra la misma pared una y otra vez. El resistir el llamado que Dios hace es mucho más común hoy en día que vivimos una cultura ruidosa y que dificulta escuchar la voz del Señor, querer responder según solo lo que nosotros queremos y no lo que el Señor quiere, inclusive de ir construyendo una mentira, pero donde todo parece encajar (tiene lógica si las piezas las hacemos y las movemos solo nosotros). Se dice además que hay una ola de “vocaciones tardías” (personas mayores de 25 años) en Europa, personas que luchando contra el mismo Dios, y contra un pasado mundano, aceptan que Dios los llama y se rinden a los pies del Señor para decirle: aquí estoy.
En la vocación al matrimonio sucede algo parecido, pues en parejas que luego de tener varios años de noviazgo, existe el que va postergando y postergando la propuesta, o peor aún ya casados se posterga tener hijos años de años con la excusa de tener una mejor condición económica que permita “darle todo” a esos hijos que (no lo olvidemos) son una bendición de Dios y que como tal no tienen por qué esperar. Sea la vocación que sea, es tonto querer huir del Plan de Dios, nos hacemos daño queriendo salir de eso pues todos tenemos una vocación personal. Ir en contra de la propia identidad hiere y enfurece, uno se angustia, se desespera y se termina cansando de vivir sin sentido. Sin importar el pasado, ni los planes que hagamos a futuro, Dios toca la puerta y pide ser escuchado.
Para esto es necesario sanar el corazón (mediante el sacramento de la reconciliación), tener un plan de vida (con la ayuda del consejero espiritual), que nos permita ordenarla, porque en ese orden es más claro ver los signos de Dios, y se le escucha aunque parezca que hable bajito. Teniendo en orden los sentimientos y las pasiones, se puede pensar y tener la mente dispuesta a buscar la mejor manera de poner en acción el Plan que Dios tiene para cada uno de nosotros.
La peor respuesta que uno puede dar es huir a la misma respuesta, el acoger y responder a nuestro llamado particular es preponderante para nuestro camino de santidad, dudas tuvieron hasta los mismos apóstoles, sin embargo lo que debe primar es el profundo anhelo de cumplir el plan de Dios que es la única forma de ir saboreando, aquí y ahora, la felicidad.
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lunes, 19 de abril de 2010
El Matrimonio
"...La verdadera naturaleza y nobleza del amor conyugal se revelan cuando éste es considerado en su fuente suprema, Dios, que es Amor, "el Padre de quien procede toda paternidad en el cielo y en la tierra". El matrimonio no es, por tanto, efecto de la casualidad o producto de la evolución de fuerzas naturales inconscientes; es una sabia institución del Creador para realizar en la humanidad su designio de amor. Los esposos, mediante su recíproca donación personal, propia y exclusiva de ellos, tienden a la comunión de sus seres en orden a un mutuo perfeccionamiento personal, para colaborar con Dios en la generación y en la educación de nuevas vidas..."
Pablo VI, N°8 Carta Encíclica Humanae Vitae
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