jueves, 1 de abril de 2010
Santa Semana y Juan Pablo II
Les comparto un video donde el Siervo de Dios Juan Pablo II reflexiona sobre el triduo pascual, 2 años antes de ser convocado a la casa del padre.
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sábado, 27 de marzo de 2010
La Semana que cambió el Mundo
¿Cómo apartar la mirada de Jesús, que muere en la Cruz? Su cara afligida suscita desconcierto. El profeta afirma: «no tenía apariencia ni belleza para atraer nuestras miradas, ni aspecto que pudiésemos estimar. Despreciado y repudiado por los hombres, varón de dolores y sabedor de dolencias, como uno ante quien se oculta el rostro» (Isaías 53, 2-3).
En aquel rostro se condensan las sombras de todos los sufrimientos, las injusticias, las violencias padecidas por los seres humanos de cada época de la historia. Pero ahora, delante de la Cruz, nuestras penas de cada día, y hasta la muerte, aparecen revestidas de la majestad de Cristo abandonado y moribundo.
El rostro del Mesías, sangrante y crucificado, revela que Dios se ha dejado implicar, por amor, en los hechos que atormentan a la humanidad. El nuestro ya no es un dolor solitario, porque Él ha pagado por nosotros con su sangre derramada hasta la última gota. Ha entrando en nuestro sufrimiento y ha roto la barrera de nuestro llanto desesperado.
En su muerte adquiere sentido y valor la vida del hombre y hasta su misma muerte. Desde la Cruz, Cristo hace un llamamiento a la libertad personal de los hombres y las mujeres de todos los tiempos y llama cada uno a seguirlo en el camino del total abandono en las manos de Dios. Nos hace redescubrir hasta la misteriosa fecundidad del dolor.
La Cruz del Viernes Santo, Reflexión de Juan Pablo II en el Viernes Santo 2001.
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viernes, 12 de marzo de 2010
En la Cuaresma ... ¡Él venció!
«...Porque con el ayuno corporal refrenas nuestras pasiones, elevas nuestro espíritu, nos das fuerza y recompensa, por Cristo, Señor nuestro ...»1
«Si hemos sido tentados en él, también en él vencemos al diablo. ¿Te fijas en que Cristo fue tentado, y no te fijas en que venció? Reconócete a ti mismo tentado en él, y reconócete también vencedor en él»2
«Tienes que saber soportar la prueba como algo que está dentro de los designios de Dios. Para ello habéis recibido las armas: no para quedaros inactivos sino para combatir»3
«Si hemos sido tentados en él, también en él vencemos al diablo. ¿Te fijas en que Cristo fue tentado, y no te fijas en que venció? Reconócete a ti mismo tentado en él, y reconócete también vencedor en él»2
«Tienes que saber soportar la prueba como algo que está dentro de los designios de Dios. Para ello habéis recibido las armas: no para quedaros inactivos sino para combatir»3
1 Prefacio IV de Cuaresma del Misal Romano
2 San Agustín de Hipona
3 San Juan Crisóstomo
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viernes, 5 de marzo de 2010
Tentaciones a Jesús de Nazareth
"...Así, el interrogante sobre la estructura del curioso diálogo escriturístico entre Cristo y el tentador lleva directamente al centro de la cuestión del contenido. ¿De qué se trata? Se ha relacionado esta tentación con la máxima del panem et circenses: después del pan hay que ofrecer algo sensacional. Dado que, evidentemente, al hombre no le basta la mera satisfacción del hambre corporal, quien no quiere dejar entrar a Dios en el mundo y en los hombres tiene que ofrecer el placer de emociones excitantes cuya intensidad suplante y acalle la conmoción religiosa. Pero no se habla de esto en este pasaje, puesto que, al parecer, en la tentación no se presupone la existencia de espectadores. El punto fundamental de la cuestión aparece en la respuesta de Jesús, que de nuevo está tomada del Deuteronomio (6,16): «¡No tentaréis al Señor, vuestro Dios!». En el Deuteronomio, esto alude a las vicisitudes de Israel que corría peligro de morir de sed en el desierto. Se llega a la rebelión contra Moisés, que se convierte en una rebelión contra Dios. Dios tiene que demostrar que es Dios. Esta rebelión contra Dios se describe en la Biblia de la siguiente manera: «Tentaron al Señor diciendo: "Está o no está el Señor en medio de nosotros?"»(Ex 17,7). Se trata por tanto de lo que hemos indicado antes: Dios debe someterse a una prueba. Es "probado" del mismo modo que se prueba una mercancía. Debe someterse a las condiciones que nosotros consideramos necesarias para llegar a una certeza. Si no proporciona la protección prometida en el Salmo 91, entonces no es Dios. Ha desmentido su palabra y, haciendo así, se ha desmentido a sí mismo.
Nos encontramos de lleno ante el gran interrogante de cómo se puede conocer a Dios y cómo se puede desconocerlo, de cómo el hombre puede relacionarse con Dios y cómo puede perderlo. La arrogancia que quiere convertir a Dios en un objeto e imponerle nuestras condiciones experimentales de laboratorio no puede encontrar a Dios. Pues, de entrada, presupone ya que nosotros negamos a Dios en cuanto Dios, pues nos ponemos por encima de Él. Porque dejamos de lado toda dimensión del amor, de la escucha interior, y sólo reconocemos como real lo que se puede experimentar, lo que podemos tener en nuestras manos. Quien piensa de este modo se convierte a sí mismo en Dios y, con ellos, no sólo degrada a Dios, sino tambien al mundo y a sí mismo..."
Jesús de Nazareth, S.S. Benedicto XVI. Libreria Editrice, Ciudad del Vaticano, 2007
lunes, 1 de marzo de 2010
Tengo que cuidar mi oración
La oración es un canal de gracia por el cual me comunico con Cristo el Señor, que me acoge y me alienta a estar más cerca a Él, para crecer en mi capacidad de escucha y tener esa agudeza de reconocer los signos que Dios pone en mi vida para seguir su divino plan. En ella encuentro refugio de los embates del mundo, encuentro también fuerza para luchar contra mis inconsistencias, reconozco mis miserias y es espacio privilegiado e inamovible para desarrollar mis virtudes. Es el único medio en el cual sé que puedo romper en llanto y no sentirme solo, puedo también dar gracias y alegrarme tanto que parece que el corazón no me cabe en el pecho. Aunque me cuesta mucho encontrar espacio en mi día a día, y aún cuando lo encuentro me cuesta concentrarme, creo que voy avanzando cada vez un poquito más y voy convenciéndome que es súper importante para mí, porque por más que no comprenda del todo que Dios me escucha y que de verdad quiere hablar conmigo, tengo la certeza que en esos momentos inclusive estando con los ojos cerrados veo con más claridad.
Este es un video en el que la Beata Teresa de Calcuta habla sobre la oración:
Este es un video en el que la Beata Teresa de Calcuta habla sobre la oración:
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lunes, 22 de febrero de 2010
Pequeñas renuncias preparan para la pascua
Comienza la Cuaresma abriendo tus ojos y disponiendo tu corazón. Un año más escucha la invitación que se te hace: déjate ser tú, quita lo que te estorba, lo que no deja entrever lo auténtico de ti, y de los otros/as, lo esencial, lo que te invita y les invita a la VIDA
Ayuno: No se trata de quedarse en lo ritual que traen estos días, sino de ir más allá… que afecte a tu persona, Se trata de detenerse y, a través de pequeñas renuncias, o de algo que para uno sea significativo, encontrar el valor de la austeridad, o del sacrificio, o del compromiso con lo que a veces tiene de carga… para ser conscientes de que el criterio último en la vida no es “me gusta, me satisface, me llena” sino el vivir dando vida; y toda vida lleva consigo algo de muerte.
Limosna: ¿Qué puedes dar? Da de lo que tienes, de lo que ERES. Date TÚ, tu tiempo, tu espacio, tu dinero, tus cosas... Haz un ejercicio de empatía con los que no tienen, no son, no cuentan. De nuestro mundo… ¿quién no cuenta para ti? Haz memoria de las personas con las que compartes la vida. ¿Cómo vives tu mundo de relaciones? ¿qué invitación sientes hoy? ¿Qué puedes dar?
Oración: Busca un espacio y una forma de dirigirte personalmente a Dios. Hazte consciente de su presencia, háblale “como un amigo habla con un amigo”. Descubre que estás habitado por Dios.
Les comparto este video que es una edición de los spots que mas me gustaron de la Campaña Cuaresma Fraternidad 2010 de la Conferencia Episcopal de Chile.
Ayuno: No se trata de quedarse en lo ritual que traen estos días, sino de ir más allá… que afecte a tu persona, Se trata de detenerse y, a través de pequeñas renuncias, o de algo que para uno sea significativo, encontrar el valor de la austeridad, o del sacrificio, o del compromiso con lo que a veces tiene de carga… para ser conscientes de que el criterio último en la vida no es “me gusta, me satisface, me llena” sino el vivir dando vida; y toda vida lleva consigo algo de muerte.
Limosna: ¿Qué puedes dar? Da de lo que tienes, de lo que ERES. Date TÚ, tu tiempo, tu espacio, tu dinero, tus cosas... Haz un ejercicio de empatía con los que no tienen, no son, no cuentan. De nuestro mundo… ¿quién no cuenta para ti? Haz memoria de las personas con las que compartes la vida. ¿Cómo vives tu mundo de relaciones? ¿qué invitación sientes hoy? ¿Qué puedes dar?
Oración: Busca un espacio y una forma de dirigirte personalmente a Dios. Hazte consciente de su presencia, háblale “como un amigo habla con un amigo”. Descubre que estás habitado por Dios.
Les comparto este video que es una edición de los spots que mas me gustaron de la Campaña Cuaresma Fraternidad 2010 de la Conferencia Episcopal de Chile.
Fuente: Teresianas.info, Conferencia Episcopal de Chile
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lunes, 15 de febrero de 2010
Cerca a la Cuaresma ...

"Nos encontramos a pocos días del Miércoles de Ceniza que nos llama a un tiempo especial de conversión. En esta tónica el evangelio nos exhorta con unas palabras penetrantes y en contracorriente a tantas voces del mundo, a vivir el perdón: «En cambio, yo os digo a los que me escucháis: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os odien, bendecid a los que os maldigan, rogad por los que os difamen.»
Pero muchas veces constatamos que perdonar no es fácil y que mucho menos nos gusta. Son abundantes los criterios del mundo que rechazan la lógica del perdón y han reforzado en nosotros una lógica de la amargura, del resentimiento y la venganza. Aquí algunas de las ideas que pululan en nuestro medioambiente: “tengo derecho a guardar rencor pues me han hecho daño”; “¿porqué voy a perdonar si a mi tampoco no me perdonan?”; “perdono pero no olvido” (siendo que el “no olvidar” es sinónimo de “no perdonar”); “¿porqué tendría que pedir perdón?, ¿acaso han venido a pedirme perdón a mí?” “Me han agraviado, traicionado, ¿y tengo que perdonar? ¡Jamás!”
Cuando uno se detiene a analizar estas y muchas otras razones semejantes percibimos que además de contener una fuerte carga autodestructiva, estamos realmente muy lejos de la lógica del Evangelio. Ya el Antiguo Testamento enseñaba una perspectiva muy distinta para afrontar las ofensas recibidas: «Perdona a tu prójimo el agravio, y, en cuanto lo pidas, te serán perdonados tus pecados. Hombre que a hombre guarda ira, ¿cómo del Señor espera curación? De un hombre como él piedad no tiene, ¡y pide perdón por sus propios pecados! Si él, que sólo es carne, guarda rencor, ¿cómo obtendrá el perdón de sus pecados?»
¡Cuanta falta nos hace vivir el perdón sincero y profundo! Buenas razones encontramos para abrirnos a él: “perdonar trae consigo la paz”; “si nosotros somos perdonados por Dios, ¿cómo no perdonar a los demás?”; “todos somos pecadores, nadie es justo para decir: no tengo culpa”; “pensar: nosotros somos los buenos y los otros los malos es una ilusión”; “solo el perdón libera del odio”; “venzamos el mal con el bien”.
Pero es verdad, la tarea del perdón sobrepasa muchas veces las solas fuerzas humanas. Por ello el Catecismo de la Iglesia Católica enseña que observar el mandamiento del Señor es imposible si se trata de imitar desde fuera. Más bien se trata de lograr una participación, vital y nacida «del fondo del corazón», en la santidad, en la misericordia y en el amor de nuestro Dios. Sólo el Espíritu que es «nuestra vida» puede hacer nuestros los mismos sentimientos que hubo en Cristo Jesús."
Refleción Cuaresmal, Monseñor Kay Martin Schmalhausen
Obispo de la Prelatura de Ayaviri, Puno - Perú
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domingo, 7 de febrero de 2010
"Quedando Mal"
En varias ocasiones he tenido la oportunidad de conversar con personas sobre esos momentos en los que uno, movido por el orgullo, intenta maquillar errores y tomar control de situaciones particulares para afirmarse ante alguna verdad que incomoda y que nos saca de "nuestro cuadro". Lo hacemos todos, más o ménos seguido, a veces sin darnos cuenta, a veces con mucha vehemencia. Es complicado explicarlo, pero es importantísimo desarrollar esa capacidad de lo más pronto posible "dejar ir", de dejarlo atrás ... de no racionalizar la situación, para no dejar espacio ni tiempo al cerebro para que empiece a elucubrar excuzas, ideas negativas ó descabelladas. No obstante, los orgullosos (me incluyo) hacen todo tipo de "malabares" no solo para protegerse sino también para atacar a las personas que les ponen las cosas bien claras, que no entran en "peros" ... y que probablemente los "hacen quedar mal".Racionalizar, acomodarse uno y querer acomodar la realidad a uno, para no quedar mal parado, y hacer todos los intentos posibles para tener la razón (aunque sea por un ratito) son cosas que no nos ayudan en mucho. Seguramente pensando que nadie se va a dar cuenta ... pero la gente no es tonta y quizás una o dos veces se podrá "abarajarla", sin embargo, la gente que de verdad se interesa, las personas más cercanas, si se dan cuenta y pueden reconocer esa inconsistencia.
Un interesante ejercicio en esos momentos es preguntarse a uno mismo: ¿Para qué quiero reafirmar mi posición?, ¿Qué estoy ganando con esto? ¿A qué me estoy aferrando? ¿O es que acaso pierdo mucho reconociendo mis errores?. Interiorizarlo no es fácil, pero creo que cuando una persona intenta ser sincera consigo misma, cuando se escucha, va entendiendo poco a poco que buscar la perfección no es saberlo todo, sentir que nunca caes, ni corregir todos los defectos en un día ... sino lo contrario: aprender de a pocos, levantarse cuando uno se cae y reconociendo nuestra miseria ... lanzarse en una constante lucha por ser un poquito mejor día a día, no hay que desesperarse, Dios pone el ritmo ... Si es que la miseria de TODAS las personas es consecuencia del orgullo y este nos contamina ... La ÚNICA persona que esta dispuesta siempre, que no se esconde sino que te busca, y que no sólo QUIERE sino además PUEDE purificar ese orgullo es el Señor Jesucristo que resiste a los soberbios, pero a los humildes da la gracia (Stgo 4,6). Entonces no esta de más examinar cuan seguido hacemos esto en nuestra vida pues nos puede ayudar a seguir luchando por una santidad que es posible, que es un camino y que se recorre día a día.
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